La coliflor está formada por las flores de una planta perteneciente a la familia de las crucíferas (la misma que el brócoli, el repollo y las coles de Bruselas).
La variedad más conocida es la coliflor blanca, aunque también existe la coliflor púrpura, que suele tener una cocción más rápida.
Es originaria de Asia Menor y fue introducida en Italia. En el siglo XV, los franceses la incorporaron a su alimentación y la difundieron hacia Europa del Norte e Inglaterra, donde se volvió un vegetal muy apreciado y habitual en la cocina.
La coliflor es un alimento de bajo aporte calórico, lo que la convierte en una excelente opción para incluir en distintas preparaciones.
Aporta:
Gracias a esta combinación de nutrientes, es un vegetal muy interesante para sumar variedad y calidad nutricional a la alimentación diaria.
Se conserva mejor entera y cruda, sin lavar, dentro de una bolsa plástica agujereada, hasta 10 días en heladera.
Si se cocina en exceso, la coliflor puede desprender un olor desagradable y perder textura y sabor.
Un truco clásico es colocar una corteza de pan en el agua del hervor, que ayuda a absorber esos olores.
Diana Papa Constantino
Lic. en Nutrición
Bioquímica
Atención virtual y presencial

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