El repollo fue originalmente una planta de huerta, nativa de Asia Menor. Llegó a Europa alrededor del 600 a.C. y los romanos lo difundieron en sus conquistas hacia los países del norte, donde crece muy bien en climas fríos.
Es un vegetal de bajo aporte calórico que aporta fibra, carotenos, vitamina B6, ácido fólico, niacina, potasio y hierro.
El repollo puede consumirse crudo, cocido o fermentado (chucrut).
Para elegirlo, conviene buscar piezas pesadas, de hojas brillantes, crocantes y bien coloreadas.
Se conserva hasta dos semanas en heladera, en el cajón de verduras o en bolsa perforada. Las hojas blanqueadas pueden freezarse.
Ensalada fresca cortada en fina juliana, combinando repollo blanco y colorado.
Sopa de repollo.
Chucrut.
Wok de verduras, salteado en juliana con otros vegetales.
Diana Papa Constantino
Lic. en Nutrición
Bioquímica
Atención virtual y presencial

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